La historia de Dois Rosser, el fundador de ICM

Dois I. Rosser, Jr. inició hace 68 años en el negocio de los automóviles, con muy poca experiencia, pero con la motivación y el esfuerzo necesarios para lograr el éxito.

Un pequeño concesionario y tres empleados fueron la primicia que Dios le dio a este hombre, quien a través de los años logró ser pionero en varios conceptos de ventas que ahora son comunes en todo Estados Unidos, pues a pesar de su poco conocimiento, siempre se esmeró por ayudar al comprador a encontrar el carro ideal.

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Al llegar a la edad de 65 años, Rosser decidió retirarse de los negocios para dedicarse a descansar y disfrutar de los resultados de su trabajo; pero en los planes de Dios la vida de este hombre estaba a punto de dar un giro inesperado.

Un día, mientras disfrutaba de un viaje por la India, Dois se encontró con una escena que llamó su atención; un numeroso grupo de personas realizaba una actividad bajo la sombra de un árbol. Por curiosidad se acercó para ver de qué se trataba, llevándose una gran sorpresa al notar que era un grupo de cristianos alabando a Dios, a quienes les preguntó el por qué de reunirse en aquel lugar, a lo que respondieron que no tenían un templo para adorar a Dios.

Para Rosser esta escena quedó plasmada en su mente, fue allí cuando el Espíritu Santo tocó su corazón y le mostró la razón por la cual le había permitido llegar hasta la cima de las finanzas; era el momento de iniciar un nuevo ministerio y poner al servicio de Dios toda su trayectoria como hombre de negocios.

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Roser, quien se considera un emprendedor por naturaleza, fundó ICM, International Cooperating Ministries (Ministerio de Cooperación Internacional), el cual apoya financieramente a la construcción de templos y centros comunitarios con fines ministeriales y sociales en 86 naciones alrededor del mundo.

Dois tiene claro que lo más importante siempre debe ser honrar a Dios, por eso ve este ministerio como una necesidad, ya que ha sido bendecido en gran manera con su experiencia en los negocios y, a su vez, con socios estratégicos, quienes también hacen parte del equipo de ICM.

Es por esto que Rosser, a pesar de estar en una edad en la que la mayoría de emprendedores están retirados, sigue esforzandose por ayudar a más comunidades; entendiendo que toda su vida como empresario fue la preparación indicada para bendecir a otros a través de este ministerio.

Han pasado 29 años desde que se construyó el primer templo en la India y en la actualidad la visión de ICM cada vez se fortalece al ver los rostros alegres de miles de creyentes que celebran con gozo la inauguración de sus templos; su pasión por extender a muchos lugares el reino de Dios le permite ir creciendo como ministerio y ser un apoyo esencial en la ardua labor de cumplir la Gran Comisión.

Gracias a su esfuerzo, visión y ministerio, la labor de Rosser ha tenido repercusión en nuestro país, pues como parte del convenio entre ICM y La Alianza en Colombia muchas comunidades han vivido la inmensa alegría que trae celebrar el nombre de Jesús en un templo adecuado.

Fotografías: Facebook - International Cooperating Ministries

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