Sumergida en la fe

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Al lado del océano pacífico se encuentra el municipio de Guapi, Cauca, lugar que vio nacer a Ana, una mujer que debió renunciar a sus planes para aceptar los que Dios tenía preparados para ella.

Aunque nació en Guapi, Ana ha vivido la mayoría de su vida en el Charco, Nariño, en donde conoció a su mamá a la edad de 12 años y a Cristo Jesús a los 15. También, durante su adolescencia, debió enfrentar un fuerte diagnóstico que afirmaba que sufría de artritis, lo que según los médicos padecería por el resto de su vida.

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Desde pequeña, su abuela le narraba algunas historias bíblicas, las cuales quedaron guardadas en su mente y en su corazón. Una de ellas era la de Naamán, un hombre que fue sano de lepra luego de lavarse 7 veces en el río.

Inspirada por este poderoso pasaje bíblico, Ana pidió la ayuda de su hermana para llegar hasta el río más cercano, pues llevaba alrededor de tres meses sin poder caminar por sí sola.

Y tal como lo narra 2 Reyes 5:14, Ana se metió 7 veces al río confiando en que recibiría un milagro de Dios. Luego de esto, volvió a casa junto a su hermana, para tres días después, en contra de cualquier diagnostico, recibir total sanidad y lograr pararse de su cama.

Creyéndole a Dios

Al terminar sus estudios en el colegio, Ana decidió ir a la ciudad de Cali para iniciar su pregrado en Ingeniería de Sistemas. Allí recibió el apoyo de los pastores de nuestra sede en León XIII, el pastor Norman Obando (Q.E.P.D.) y la pastora Nancy Villegas, quienes identificaron en Ana el perfil indicado para apoyar en el ministerio de los niños, pero ella se negaba a creer que así era.

Su temor a trabajar en el sector de la educación nació desde joven, pues junto a su madre, quien era profesora, debió evidenciar la poca compensación que tenía esta profesión. Paradójicamente, al terminar sus estudios universitarios, Ana consiguió trabajo como profesora, y por sugerencia de sus jefes inició una segunda carrera: Pedagogía Infantil. Al mismo tiempo decidió vincularse al ministerio de niños de su iglesia.

Tiempo después, como resultado de su compromiso y dedicación con el ministerio, la iglesia decidió hacerle la propuesta a Ana de coordinar el ministerio infantil, lo que le tomó por sorpresa. Sin embargo, esta decisión hizo que se acercara más al Señor, incrementara la lectura de su Palabra y fortaleciera su relación íntima con Él.

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Fue así como hace más de 2 años, Ana asumió la coordinación del ministerio de Pequeños Aliancistas en nuestra sede León XIII. En este lugar, además de atender la escuela bíblica infantil cada fin de semana, atienden a más de 48 niños entre semana a través de la fundación ‘Crear’, instruyéndolos por medio del método de enseñanza Montessori, una forma integral para acompañar a los pequeños en áreas como matemática, sensorial, neurociencia, lenguaje y vida práctica.

A través de esta labor, nuestra sede en León XIII ha podido impactar a su comunidad, pues han implementado nuevas formas de compartir la Palabra de Dios a los niños y han concientizado a los padres de familia en la importancia de instruir a los menores con bases bíblicas.

En esta etapa de su vida, Ana ha sido testigo una vez más del poder de Dios, reconociendo que los planes de Dios no son de mal sino de bienestar.

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