Transformada para impactar

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Ana recuerda muy bien el día 14 de octubre del 2012, la fecha en la que por primera vez se congregó en nuestra sede del barrio San Luis en la ciudad de Cali, luego de que una vecina le compartiera de Jesús a ella y a su hijo.

En el corazón de Ana abundaba el dolor, el rechazo y la falta de amor, pero a partir de ese día comenzaría un proceso de restauración en su vida.

Dios empezó a trabajar en su dolor, por lo que la llevó a experimentar un fuerte cambio entre vivir en un mundo sin Jesús a caminar bajo su guía, sacando de estas algunas costumbres e incluso cortando con algunas relaciones, pero siempre demostrando que el gozo de el Salvador era más poderoso.

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Así mismo, esta mujer vio el respaldo de Dios en su vida cuando Él comenzó a transformar el rechazo en aceptación y respeto, pues Ana decidió retomar sus estudios de bachiller a través de una fundación que trabaja en conjunto con nuestra sede en San Luis. Allí ella entendió que más que terminar sus estudios, el Señor la tenía en ese lugar para dejar huella en la vida de los jóvenes con los que estudiaba, mostrándoles que siempre hay una oportunidad para seguir creciendo.

En medio de este proceso ha sido primordial el acompañamiento de los pastores de la iglesia, pues Ana ha encontrado en ellos el ánimo y apoyo oportuno para asumir nuevos retos. Uno de esos retos fue la adquisición de su propia empresa, la cual produce y vende yogures en diferentes puntos de la ciudad, a través de este proyecto ha podido formarse como empresaria y participar en varias ferias empresariales.

Finalmente, Dios le dió a conocer a Ana su infinito amor en cada área de su vida, pues le concedió el privilegio de casarse con un hombre que ama y quien sirve junto a ella; y hace 2 años sus planes cambiaron al conocer a Josué, un pequeño que tocó a su puerta cuando era un recién nacido y no tenía hogar, otro reto que debió asumir con amor, ese mismo amor que el Creador había mostrado con ella.

Son varios los cambios que ha debido enfrentar en su corazón, pero Ana sabe que es una mujer bendecida y favorecida por Dios, pues incluso su vida se ha convertido en un reto para otras mujeres de su iglesia.

En su sede, Ana ha servido en el ministerio de niños, los adultos mayores y actualmente se prepara en la EFI, esperando ver como Dios le seguirá transformando para servirle cada día mejor dentro de su obra, pues hoy ella reconoce que los cambios que el Señor ha hecho en su vida han sido de bienestar.

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