Com-pasión por los migrantes venezolanos

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La tragedia de miles de ciudadanos venezolanos que tienen que huir de su propio país está en aumento, ya son millones los que han cruzado la frontera empujados por la desesperación que produce el hambre y la escasez de productos básicos.

Para muchos de ellos el destino es incierto, por lo cual inician una travesía cargada de incertidumbre, primero atravesando la frontera con Colombia, acudiendo a la solidaridad de nuestra gente, otros buscan alcanzar destinos como Ecuador, Perú, o Brasil.

A diario familias enteras con niños en brazos y con sus escasas pertenencias, inician este recorrido caminado largos trayectos entre ciudades, soportando las inclemencias del clima, el hambre y las enfermedades, que terminan cobrando las vidas de algunos de ellos.  

Un plato de comida, un analgesico, algo de dinero o un lugar para pasar la noche, representa un alivio inmenso para cualquiera de estas personas que a diario claman por ayuda, hay mucha necesidad y pocas soluciones de fondo; sin embargo en medio de este difícil panorama muchos de ellos han podido encontrar en las sedes de La Alianza un alivio para sus necesidades físicas y espirituales.

La ruta por la cual se desplazan los venezolanos atraviesa ciudades como Bucaramanga, Socorro, Bogotá, Cali, Popayán, Pasto e Ipiales, donde se ubican en parques y plazas con el ánimo de buscar ayuda para continuar con su travesía; en estas ciudades que son paso obligado para los inmigrantes y otras tantas donde están llegando grandes grupos hay presencia de La Alianza.

En algunas de nuestras iglesias se ha logrado brindar atención a las necesidades básicas como: refugio, alimentación, primeros auxilios, atención médica; también se han entregado frazadas, prendas de vestir, calzado, kits de aseo y cocina, ayudando así a cientos de venezolanos entre ellos niños y mujeres embarazadas.

La población infantil es una de las grandes afectadas con esta crisis, pues además de romper su ciclo educativo, miles de niños venezolanos están en condición de vulnerabilidad, por esta razón en nuestras sedes y de acuerdo a las circunstancias, se ha procurado velar por el cuidado y atención de los más pequeños.

Otro de los frentes de trabajo que se ha desarrollado para asistir a las familias venezolanas es la gestión de pequeñas iniciativas de emprendimiento, para que ellos mismos puedan generar ingresos económicos, de esta forma muchos han logrado ganar algo de dinero para su sustento o para continuar su viaje; en otros casos se les ha ayudado a buscar empleos.  

Toda esta labor social ha estado acompañada de nuestra tarea por excelencia el evangelismo, pues entendemos que Jesús es la esperanza en tiempo de angustia y por esto vivimos en Com-pasión por todos aquellos que sufren necesidad.

La problemática es grande y la tarea a realizar es dispendiosa, sin embargo es nuestro compromiso ampliar aún más nuestro actuar frente a ello, llevando aliento y fortaleza de lo alto a cada venezolano que se cruce por nuestro camino; cada acto de amor y misericordia, no solo será un pequeño alivio para su situación sino que será el reflejo fiel del amor que Jesús nos envió a compartir.

Extendemos la invitación a cada miembro de nuestra familia a sumar pequeñas y grandes acciones que ayuden a mejorar las condiciones de cientos de familias necesitadas, en muchas de nuestras ciudades y poblaciones hay alguien por el cual podemos hacer algo a nivel material y espiritual.

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