Dios bendice su pueblo

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Hace 45 años la palabra del Señor llegó al resguardo indígena de San Vicente de Togoima, en el norte del departamento de Cauca, y con el despertar del evangelio en este lugar Dios ha venido trayendo grandes transformaciones a la forma de vivir de sus habitantes.

Uno de ellos es Luis Albeiro líder de su comunidad y quien hoy testifica el obrar transformador de Dios en su vida. Cuando Luis conoció el evangelio, Dios depositó en su corazón el gran sueño de poder servir y ayudar en el crecimiento de su comunidad. El lugar de reunión de la iglesia era una vieja casa de dos plantas construida en bahareque, la cual estaba totalmente deteriorada y para él no era un lugar digno para ser llamado la casa de Dios.

Luis empezó a clamar pidiendo a Dios que le diera dirección para poder desafiar a la iglesia en el sueño de construir un nuevo lugar para el templo, pero cuando expuso su idea frente a los líderes y miembros de la iglesia muchos no creyeron que fuera posible ya que no contaban con los recursos mínimos para asumir esta responsabilidad.

Por mucho tiempo Luis insistió en que se diera este paso de fe, motivando a la iglesia a creer que Dios podía proveer lo que necesitaban. Ante la negativa y falta de apoyo luis cayó en desánimo y el enemigo puso distracciones en su vida que terminaron por alejarlo de la iglesia.

Mientras estuvo fuera pareciera que la vida de Luis estaba mejor, pues materialmente estaba bien y lograba conseguir todo lo que quería, sin embargo Dios no se había olvidado del llamado y propósito que le había dado, razón por la cual Dios permitió que toda distracción se fuera acabando poco a poco.

Al quedar prácticamente sin nada Luis viajó a Bogotá con el fin de huir de su situación y empezar de nuevo lejos de lo que un día Dios había puesto en su corazón; pero fue allí en la soledad y en medio del dolor donde Dios le abrió nuevamente sus brazos y le recordó a qué lo había llamado.

Como pudo retornó a su tierra y allí encontró la forma de trabajar pero aún no había dado el paso de regresar a la iglesia y Dios puso una prueba más a su vida. Luis comenzó a sufrir una enfermedad muy difícil y como consideraba que estaba alejado de Dios, decidió acudir a los brujos para buscar una solución a su enfermedad, pero nada funcionó.

Luis debió tocar fondo en su situación para entender que Dios siempre estuvo ahí en medio de su situación para ayudarle y restaurarle; completamente arrepentido llamó al líder de la iglesia para que hiciera una oración por su sanidad. Ese mismo día Luis hizo un pacto de servir a Dios sin condición y cumplir el propósito que Él le había dado.

Dios lo sanó totalmente y con la promesa de Isaías 45 Luis comenzó a caminar de la mano del Padre, fue restaurado integralmente, volvió a servir en la iglesia y retomar la visión de poder levantar un nuevo templo.

En unidad persistieron en la oración y Dios comenzó a abrir puertas para la consecución de recursos a través de ICM, y también tocó el corazón de aquellos que se habían negado a la iniciativa en un principio.

Fueron muchos los obstáculos que se presentaron durante este proceso que duró un poco más de un año, sin embargo Dios siempre trajo la provisión que estaban esperando, también restauró la vida y ministerio de Luis tal como Dios se lo había prometido.

Ahora Luis sueña con que este lugar, inaugurado el pasado 26 de enero, crezca integralmente para bendecir a toda la comunidad indígena de este sector, ya que este proceso y el superar las dificultades unió mucho más a esta comunidad y se ha convertido en un testimonio real que cuando creemos en sus promesas Dios bendice su pueblo.

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