El desafío de amor

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El Desafío de Navidad 2018, llamado “El amor tiene nombre”, tuvo el objetivo de generar un impacto mucho más cercano a algunas necesidades sociales que enfrenta nuestro entorno, buscando con ello que esta iniciativa se convierta en una herramienta evangelística práctica para nuestras iglesias.

“El amor tiene nombre” buscó principalmente que todas las personas pudieran conocer el amor verdadero que nos da Dios a través de su hijo Jesús, entendiendo la autoridad que le fue impuesta y cómo con cada uno de sus nombres recibimos respuesta a diferentes problemáticas sociales.

Además de ello, los desafíos diarios se plantearon con el propósito de reflejar el amor de Jesús por medio de nuestro actuar como sus seguidores, permitiendo así que por medio de cada acción, alguien más pudiera conocer su amor.

Ante la ansiedad, la depresión y el suicidio, pudimos entregar cientos de cartas donde las personas encontraban a Jesús, un Admirable Consejero.

Los desastres naturales demuestran la fragilidad humana, sin embargo logramos compartir testimonios del obrar sobrenatural de nuestro Dios Fuerte en estas situaciones.

Hoy en día cuando la religiosidad, la secularización y la falsa espiritualidad causan confusión entre quienes buscan una verdadera relación personal con Dios, por medio de diferentes películas recordamos a Emanuel, Dios con nosotros.

Uno de los grandes vacíos que tiene nuestra sociedad es la ausencia en el núcleo familiar, por ello quisimos compartir una comida o un café con alguien que tuviera un familiar ausente para que ante los vacíos emocionales, conocieran a Dios como Padre Eterno que siempre nos consuela.

La corrupción y muchos otros problemas relacionados con nuestro país, causan desesperanza y malestar, ante esta situación siempre levantamos un clamor por nuestra nación declarando que Jesús es el Rey de reyes.

El sufrimiento de los inmigrantes venezolanos es evidente en gran parte del territorio nacional, razón por la cual decidimos salir en grupos durante el sexto día del Desafío para realizar labores de ayuda social a esta población, para demostrarles que el Hijo del hombre vino a rescatar y salvar lo que se había perdido.

Las alarmantes cifras de violencia e intolerancia que tiene Colombia son un reflejo de la falta de amor y perdón, es por ello que tomamos la iniciativa de buscar aquellas personas con las que hemos tenido diferencias para pedir perdón y presentar a Jesús como el verdadero y único Príncipe de paz.

Atendimos el llamado de Dios para realizar buenas acciones, con el fin de llevar la Luz de Jesús a nuestra sociedad y que su amor la transforme conforme a sus propósitos.

Finalmente el cierre de nuestro Desafío trató de consolidar cada una de la acciones realizadas, al invitar a las personas a dar el paso de aceptar a Jesús como su salvador, permitiendo así que muchas personas pudieran iniciar una nueva vida, reconociendo que Jesús es nombre sobre todo nombre.

Navidad es una fecha en la cual muchas personas están dispuestas a conocer a Jesús, le invitamos a unirse a nuestro Desafío en este 2019 y prepararse para compartirle al mundo que “El amor tiene nombre”.

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