Habitantes de la calle desayunan con Dios en San Bosco, Cali

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En marzo del 2016 inició ‘Desayunemos con Dios’, un proyecto que el Señor colocó en el corazón de la pastora Rosa Libia Camayo, de nuestra sede San Bosco en Cali, para impactar a su comunidad.

Cali es una de las ciudades con mayor nivel de indigencia en Colombia y esta situación afecta a algunas de las comunidades en las que se encuentran nuestras sedes en aquella ciudad. Sin embargo, tenemos claro nuestro llamado a trabajar por el bienestar comunitario.

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Con esto en mente, nuestra sede San Bosco ofrece cada miércoles alrededor de 30 desayunos a habitantes de calle del sector donde se encuentran, junto a una palabra refrescante que alimenta sus vidas espirituales.

La actividad es liderada por la pastora Rosa Libia, a quien Dios quebrantó frente a la necesidad que estas personas tienen. Es por esto que sin recursos y por fe, generó este espacio de atención en el parqueadero de la iglesia. Un proyecto arriesgado, en el cual se ha visto desafiada a atender a algunas personas bajo los efectos de las drogas y a camuflarse entre ellos para compartir la palabra de Dios.

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Junto a estas jornadas semanales, también realizan brigadas para atender a una cantidad mayor de personas, entre 100 y 120, quienes reciben alimento, ropa, atención de peluquería y disfrutan de alabanzas, junto a una poderosa reflexión bíblica. Además, gracias al compromiso de la iglesia y de la Dirección Nacional pudieron llevar a cabo la adecuación de tres duchas para que estas personas puedan hacer uso de ellas.

No obstante, muchas veces los recursos para realizar esta obra social son escasos a comparación de la cantidad de personas que necesitan y desean esta atención, por lo que en muchas ocasiones deben cerrar las puertas del lugar donde llevan a cabo los desayunos.

Pero Dios ha abierto puertas de bendición y provisión, pues a través de personas, incluso desconocidas, ha enviado los recursos necesarios para continuar con esta valiosa labor. Labor que ha generado cambios en la comunidad, pues ahora estos habitante de la calle son más amables con los transeúntes y las personas de la iglesia han ganado su respeto.

A través de esta labor social, decenas de personas han conocido a Aquél que da esperanza y transforma vidas, e incluso se han comprometido al servicio dentro de la obra social. Varios de ellos se encuentran recibiendo las lecciones de Mis primeros pasos y ya realizan un grupo de vida alterno.

La pastora Rosa Libia anhela poder seguir sirviendo a la comunidad e incluso poder crear un albergue para atender a los habitantes de la calle de la ciudad. Unámonos en oración para que el Señor continúe respaldando esta labor, trayendo personas apasionadas por servir y la provisión necesaria para atender a estas personas.

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