Programa de alimentos para Venezolanos

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A diario vemos en las calles familias venezolanas que luchan por sobrellevar la dificultad que conlleva emigrar de su país, dejando todo lo que tenían; estas personas se encuentran en condición de vulnerabilidad, ya que carecen de lo básico para suplir su necesidades.

Esta situación nos ha llevado a mirar más allá de nuestros templos para salir y brindar ayuda material y espiritual. Alrededor de toda Colombia decenas de nuestras sedes están haciendo diferentes labores que brindan bienestar y esperanza para nuestros hermanos venezolanos.

En esta ocasión queremos compartir con ustedes el testimonio de nuestra sede Bethel, en la ciudad de Bogotá, donde Dios ha dispuesto corazones compasivos para brindar ayuda por medio de un comedor comunitario. 

“Algo que nos llena de mucha alegría como iglesia, es el poder servir juntos. Cada día ocho personas donan su tiempo y sus capacidades para hacer que funcione a la perfección y con excelencia la cocina y el comedor”.

Desde que inició esta labor se ha logrado brindar más de 2.000 comidas entre desayunos y almuerzos. De este servicio se ha beneficiado la población venezolana que se dedica al rebusque en lugares aledaños a la iglesia y otros tantos que llegan de forma transitoria; muchos de ellos son vendedores ambulantes y no alcanzan a obtener lo necesario para alimentar a diario a sus familias.

“Comenzamos convocando a las personas venezolanas que asisten a nuestra iglesia y luego realizamos un censo para saber quiénes de ellos realmente necesitaban alimentación. La mayoría en honestidad prefirieron no tomarlo para que tuvieran oportunidad otros paisanos necesitados que no asisten a la iglesia, como era realmente nuestro propósito”. 

Esta iniciativa consolida a nuestra sede Bethel como un hogar de encuentro donde la gratitud y alegría es bien recibida por parte de nuestros hermanos venezolanos; por lo menos 2 veces a la semana se atienden entre 60 y 80 personas con sus niños, quienes disfrutan mucho el alimento y comparten como paisanos, se ayudan entre ellos, en cada mesa se tejen relaciones de compañerismo y amistad, algunos se han conocido allí y se han asociado para emprender pequeños negocios.

La iglesia a través del ministerio de obra social reúne ropa, mercado, elementos de aseo y de hogar, los cuales periódicamente se entregan a quienes más lo necesitan. Además, siempre se inicia cada almuerzo con una oración por parte del pastor Gilberto Malagón, quien comparte un breve mensaje acerca de la Palabra y les invita a la iglesia.

Esto ha hecho que aproximadamente 15 personas nuevas se estén congregando y otros estén asistiendo a otras iglesias cercanas a sus lugares de vivienda; estamos agradecidos con Dios por la restauración que hemos visto en ellos y el deseo de continuar sus viajes con la decisión de seguir a Jesús.

Fotos: La Alianza Bethel